Gestionar el patrimonio desde lo público. Los desafíos de la Subdirección de Fomento y Gestión Patrimonial
Un proyecto que registra el patrimonio local, la historia de un lugar especial, material didáctico educativo; una organización que trabaja para preservar un patrimonio regional; un sitio reconocido por UNESCO que requiere asistencia especializada; una biblioteca pública que permite acceder a herramientas digitales; o un sitio de memoria, son parte de las acciones a las que responde el equipo de trabajo de la Subdirección de Fomento y Gestión Patrimonial (SFGP) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, cuya misión es contribuir a la gestión del patrimonio cultural y la memoria mediante instrumentos de fomento, acompañamiento técnico, articulación interinstitucional y transferencia de capacidades, promoviendo su conocimiento, acceso y sostenibilidad desde una perspectiva territorial, participativa y de derechos culturales.
Para el Subdirector, Claudio Cabezas Capetillo, responsable de esta Subdirección, uno de los principales desafíos está precisamente en "Comprender la gestión patrimonial como una tarea colectiva. El patrimonio está en las comunidades, en sus organizaciones, en sus memorias y en los lugares que habitan. Nuestro trabajo es generar condiciones para fortalecer esas capacidades, entregar herramientas y recursos, acompañar los procesos y articular esfuerzos que permitan proyectarlos en el tiempo”. “Aunque se desarrollen en lugares y contextos diferentes, todas estas experiencias requieren capacidades, recursos, acompañamiento técnico y una institucionalidad pública capaz de articular esfuerzos y responder a las características de cada territorio”
Distintas herramientas para una tarea común
La Subdirección reúne cuatro áreas especializadas: la Unidad de Fomento del Patrimonio, el Centro Nacional de Sitios del Patrimonio Mundial, la Red Digital de Espacios Patrimoniales —ex BiblioRedes— y la Unidad de Sitios de Memoria, junto con funciones de administración, gestión, seguimiento, asesoría jurídica, información transparencia, contenidos y comunicaciones.
La Unidad de Fomento del Patrimonio apoya iniciativas destinadas a preservar y salvaguardar el patrimonio cultural. A través del Fondo del Patrimonio Cultural y del Fondo de Fortalecimiento para Organizaciones Patrimoniales, contribuye tanto al desarrollo de proyectos como a la sostenibilidad de organizaciones que trabajan permanentemente en este ámbito. El Centro Nacional de Sitios del Patrimonio Mundial acompaña la gestión de los siete sitios chilenos inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, presta asesoramiento técnico, desarrolla instrumentos de financiamiento y realiza seguimiento a los compromisos que Chile mantiene con UNESCO, trabajando junto a administradores, comunidades e instituciones relacionadas con cada sitio. La Red Digital de Espacios Patrimoniales aborda los desafíos de acceso, conectividad, capacitación y desarrollo de competencias digitales, ampliando las posibilidades de participación y acceso al patrimonio mediante bibliotecas públicas, espacios patrimoniales y herramientas digitales. La Unidad de Sitios de Memoria, en tanto, trabaja en el reconocimiento, resguardo y sostenibilidad de espacios vinculados con las violaciones a los derechos humanos, apoyando su gestión y contribuyendo a preservar y transmitir su memoria histórica.
Claudio Cabezas, describe el rol de esta orgánica; “Son áreas distintas, pero complementarias. Cada una aborda necesidades específicas, pero todas convergen en un mismo propósito: fortalecer la gestión patrimonial y generar mejores condiciones para que las personas y comunidades puedan conservar, conocer y proyectar sus patrimonios”. “Gestionar el patrimonio implica fortalecer organizaciones, formar capacidades, facilitar el acceso al conocimiento, acompañar técnicamente, promover la participación y conectar instituciones públicas, gobiernos locales, especialistas y sociedad civil, y contribuir al Plan Nacional de Patrimonio Cultural, la Política de Educación Patrimonial, a la Estrategia Nacional de Patrimonios Digitales, además de compromisos internacionales como la Convención del Patrimonio Mundial de UNESCO”.
Colaborar para ampliar el impacto
“Una característica transversal de nuestro trabajo es la colaboración. Dependiendo de cada iniciativa, participan Direcciones Regionales del Serpat, municipalidades, organizaciones patrimoniales, administradores de sitios, comunidades educativas, bibliotecas públicas, universidades, especialistas, organizaciones de derechos humanos, pueblos indígenas y otros organismos del Estado, lo que nos sitúa siempre estar atentos a cada una de las características y necesidades con quienes trabajamos”, agregando además. “Para las acciones existe un conjunto de procesos como administración presupuestaria, seguimiento de convenios, gestión de programas, sistema de rendiciones, validaciones jurídicas, atención de transparencia pública, sistematización de información y comunicación pública, permiten transformar recursos y decisiones institucionales en acciones concretas y asegurar su correcta ejecución”.
Esta articulación permite combinar capacidades institucionales con conocimientos y experiencias locales, entendiendo que los patrimonios tienen necesidades y significados diferentes según las comunidades y territorios en que se encuentran.
Para cerrar Claudio Cabezas sostiene, “Tenemos el desafío de comunicar muy bien lo que se hace, facilitar el acceso ciudadano a oportunidades y convocatorias, compartir experiencias regionales y visibilizar el trabajo de quienes hacen posible la conservación y transmisión de los patrimonios. Queremos avanzar hacia una gestión cada vez más integrada, colaborativa y territorial, junto a las personas, organizaciones e instituciones, reconociendo las capacidades que ya existen en cada territorio”,